El estuario no está quieto
Exposición colectiva de Antonio Martorell y sus amigos
Por: Rebeca Noriega
7 de agosto de 2026
Es casi providencial que, en medio de una crisis de agua en el país, celebremos y revaloricemos la movilidad de este recurso esencial. Es particularmente especial, que sea el Maestro Antonio Martorell junto a sus amigos, quienes a través del Programa de Artista Residente del Estuario de la Bahía de San Juan, hayan dado forma a una residencia histórica para esta iniciativa que el Estuario comenzó en 2018.
Es la residencia artística de mayor duración, que además, coincide e incide en estos tiempos tan inverosímiles. Estos tiempos, donde se intenta poner en duda las evidencias que objetivamente ofrece la ciencia, y que continuamente nos demuestra la naturaleza. En esta coyuntura, el Estuario logra acentuar el valor transformador de las artes y del quehacer comunitario a lo largo de un año. Esto es una gran hazaña, aún siendo testigos de cómo las corrientes políticas van en dirección opuesta, imponiendo obstáculos antes superados.
A lo largo de un año, Martorell y sus amigos ofrecieron unos 10 talleres a las comunidades aledañas al estuario: Huerto, Vivero y Bosque Urbano de Capetillo, G8 del Caño Martín Peña, Puente Blanco en Cataño, Caimito Alto y Taller-Comunidad La Goyco. El resultado de esa participación comunitaria estará en la galería de La Goyco hasta el 27 de agosto de 2026.
Entre los amigos que acompañan a Martorell en esta gesta de creatividad colectiva están: Howard Kilgore, Eury Orsini, Marcos de Jesús, Beatriz Llenín, Asima Frances Saad, Zuleira Soto Román, Ismari Caraballo, Juan Riestra y Jackie Archeval quienes ofrecieron talleres de teatro, fotografía, eco-impresión, música, papel marmoleado, mapa-alfombra, retratos y otros de lo que pudimos ver en una cálida galería que nos llevó por ese trayecto, que en partes nos simulò el agua, y donde fuimos testigos de múltiples experiencias que muchas veces, sólo quedan fijas, en la memoria de quienes lo experimentaron.
El espacio se vistió de sonidos, de color, de trazos y mapas de solidaridad y colaboración- algo a lo que Martorell no está ajeno pues comenzó su prolífica carrera en los talleres de grabado de Puerto Rico donde los artistas colaboraban como abejas a un panal. Siempre trabajó desde la idea de que el arte puede y debe asumir riesgos. Hoy, sigue afirmando que “los artistas intentamos transformar la realidad recreándola con hermosura y esta noble tarea se intensifica cuando actuamos en colectivo.”
Asimismo, como fundador del icónico Taller Alacrán en Santurce en 1968 y del Taller de la Playa de Ponce, a sus 87 años, Martorell, tampoco se está quieto. El maestro sigue esparciendo su creatividad y su innata generosidad de pensamiento. Dice sobre esta residencia: “Es una experiencia reveladora de la importancia del rescate de las aguas para la vida de nuestro archipiélago”.
Este proyecto no termina con la muestra. Quedamos pendientes al libro/manual que esperan se convierta en referente educativo y también esperamos el documental fílmico que evidencia todo el proceso y resultado de este magno proyecto que será presentado próximamente.
Gracias, Toño, por enseñar el camino de la creación y la conciencia colectiva y permitirnos ser parte de esta comunidad liberadora de alegrías compartidas.