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Nueva etapa de siembra de mangles en la Bahía de San Juan

siembramangle1Con una innovadora técnica creada por el doctor Jorge F. Bauzá para la siembra de mangles rojos, empleados y voluntarios de MillerCoors crearon una alianza con el Programa del Estuario de la Bahía de San Juan para sembrar 200 de estos árboles en la península de La Esperanza. Este esfuerzo realizado bajo el programa de Water Stewardship es crucial para proteger la ciudad de tormentas, tsunamis y la erosión, además de restaurar el ecosistema de la Bahía de San Juan.

El objetivo fue sembrar las plántulas de mangle distribuidas en racimos de 50 individuos en el lado sur de la península La Esperanza. El método de siembra de mangle rojo implementado durante el Water Stewardship de MillerCoors consiste en la siembra de cuatro plántulas de mangle rojo las cuales se unen alrededor de una estaca anaranjada, utilizando una cinta biodegradable 

“Este esfuerzo, que se lleva a cabo por sexto año consecutivo, es parte de una iniciativa anual de los empleados de todas las oficinas de MillerCoors, que eligen una organización sin fines de lucro a nivel local y se unen para mejorar y conservar el agua. Llevamos varios años colaborando con los esfuerzos del Programa del Estuario relacionados con la conservación del ambiente y los recursos del agua. Nos sentimos muy satisfechos de poder aportar a la causa ambiental del país”, indicó Melissa Maysonet-Andújar, gerente de recursos humanos de MillerCoors.

De acuerdo con el doctor Bauzá, director científico del Programa del Estuario, la técnica es más exitosa que otros métodos de siembra implementados en el ecosistema. “Observamos que la siembra de plántulas juntas aumenta la tasa de éxito de crecimiento promoviendo el desarrollo de un sistema radicular fuerte (sistema de raíces) y logra el anclaje de los manglares a los sedimentos en un tiempo relativamente corto. El uso de una estaca larga y estrecha es para proporcionar soporte y protección a la plántula durante el desarrollo del sistema radicular. Por lo tanto, las estacas son removidas eventualmente y reutilizadas en eventos futuros de siembra”.

El evento en el Islote La Esperanza consistió de varios esfuerzos a cargo de los voluntarios: labores de limpieza, siembra de mangles rojos y monitoreo de calidad de agua.  El voluntariado, convertido en ciudadanos científicos, midió oxígeno disuelto, turbidez, temperatura y pH, cuatro componentes cruciales para sostener la vida en los estuarios, ríos y el océano. Como parte de la actividad, MillerCoors entregó un donativo de $5,000 al Programa del Estuario para continuar apoyando su trabajo de conservación ambiental e iniciativas como el nuevo Centro de Visitantes del Estuario, restauración de dunas y otros.

“Ante la crisis climática que vivimos, la única alternativa posible es el trabajo solidario entre todos los sectores. El hecho de tener a MillerCoors con nosotros hoy es un símbolo esperanzador que denota también la urgencia de unir fuerzas para entre todos trazar una nueva ruta que nos ayude a adaptarnos a los fenómenos del cambio climático", expresó el doctor Javier E. Laureano, director ejecutivo del Programa del Estuario de la Bahía de San Juan.

¿Por qué proteger los mangles rojos?

Los manglares proporcionan hábitat para muchas especies y son viveros para peces y crustáceos. Una vez establecidos, sirven también como barreras naturales contra la erosión costera debido al aumento del nivel del mar, huracanes, tsunamis y marejadas. Por otra parte, ayudan en la eliminación de los contaminantes antes de que entren las aguas costeras adyacentes.

La siembra de mangle rojo (Rhizophora mangle) a lo largo de las costas de la península La Esperanza mejorará el hábitat costero de la zona y ayudará a compensar la pérdida del manglar que originalmente se encontraba en el Estuario de la Bahía de San Juan. Otros resultados positivos de esta actividad serán:

  • La creación de una estructura auto-sostenible para la protección contra la erosión costera.
  • La mejora en el valor estético de la zona, fomentará el orgullo de los recursos naturales de la zona y la belleza entre los miles de residentes locales, turistas y personas de negocios.
  • Nuevas oportunidades para el desarrollo de actividades recreativas relacionadas con la naturaleza tales como la observación de aves, pesca, kayak y paddle boarding.

Fuente: Jorge F. Bauzá, PhD. QEP.