cambio climático

  • Estudiantes de la escuela Manuel Elzaburu hacen frente al cambio climático

    27 de marzo de 2017

    Por Pablo Antonio Venes y Janet Rodríguez                   

    Bajo la premisa de que la percepción que tienen los niños sobre los estragos que está dejando el cambio climático es distinta a la de un adulto, el Programa del Estuario de la Bahía de San Juan llevó a cabo el proyecto educativo "Percepción de niños y niñas ante el cambio climático" con estudiantes de la escuela intermedia Manuel Elzaburu y Vizcarrondo, de la comunidad Cantera de Santurce.

    “El proyecto proveyó oportunidades prácticas, tangibles, que permiten ganar conciencia para adaptarnos al cambio climático”, dijo la directora ejecutiva del Programa del Estuario, Brenda Torres Barreto, en la culminación del proyecto que consistió en una serie de actividades llevadas a cabo durante cinco días con sesiones de dos horas diarias.

    Una de esas actividades fue el taller "La fotografía como herramienta científica para documentar" que presentó el vínculo que existe entre las artes y las ciencias. Mediante el taller, 17 estudiantes utilizaron cámaras digitales provistas por el Programa del Estuario para documentar los daños que el cambio climático ha provocado a su alrededor.

    La fotografía como herramienta científica

    "La fotografía es una de las herramientas más valiosas que tenemos para mirar más en detalle los asuntos que nos preocupan a los seres humanos", expuso el gerente de educación del Programa del Estuario, Javier Cardona, quien coordinó el taller.

    Luego de haberle dictado un taller básico de fotografía, los jóvenes en su mayoría residentes cerca de la laguna Los Corozos y el Caño Martín Peña, salieron al patio escolar para poner en práctica lo aprendido en el salón y evidenciar la flora y fauna que les rodea.

    "Estos niños tienen muchas historias que contar y básicamente lo que estamos haciendo es dándole un taller básico de tecnología educativa. En el Programa del Estuario siempre hemos creído que son ellos (los niños y niñas) quienes pueden informarnos sobre los problemas que encuentran a nivel ambiental", comentó Cardona.

    Cardona cree firmemente que, con la fotografía, los estudiantes “pueden sentir que es posible contribuir al bienestar de su comunidad, documentando e identificando los problemas y las bellezas naturales que pocos conocen”.

    El taller concluyó con una pequeña exposición en los pasillos de la escuela intermedia Manuel Elzaburu y Vizcarrondo, donde se exhibieron las imágenes tomadas por los estudiantes.

    Como parte del proyecto, los estudiantes también rotularon varias alcantarillas dentro de la institución como ejercicio para reconocer que esas instalaciones deben ser protegidas para evitar que por ellas discurran contaminantes a los cuerpos de agua.

    Implementan proyecto novel de adaptación cambios climáticos

    La escuela intermedia Manuel Elzaburu y Vizcarrondo experimenta eventos que pueden empeorar con los cambios climáticos. En los predios de la escuela se acumula agua cada vez que llueve y se prevé que los eventos de lluvia incrementarán.

    Ante ese escenario, el Programa junto a la comunidad escolar crearon un jardín pluvial que ayudará al plantel a adaptarse a los eventos de lluvia y mitigar los efectos. El jardín utiliza “un sistema de canal francés, que consiste en colocar capas de gravilla que permiten que el agua percole y no se empoce”, explicó el director científico del Programa del Estuario, doctor Jorge Bauzá. “Este aspecto físico de ingeniería lo combinamos con el aspecto ecológico o biológico porque sembramos plantas nativas que están adaptadas a vivir cerca de los ríos”.

    El biólogo Walter Soler, presidente de la compañía de consultaría ambiental Ambienta Inc., trabajó en la construcción del jardín pluvial y destacó que este proyecto dará “un componente paisajista”, a la vez que incorpora plantas como “juncos de agua de los géneros cyperus, tenemos canas, tenemos talías, tenemos sagitarias y algunos icacos para algunas áreas más altas del jardín”.

    El proyecto piloto es trabajado en coordinación con los estudiantes y los maestros de la escuela. Bauzá añadió que el mismo se convierte en un laboratorio y un ambiente de aprendizaje para los estudiantes.

    Apuestan por el voluntariado y el contacto verde

    Este proyecto se suma a otras iniciativas de la escuela Manuel Elzaburu y Vizcarrondo que ofrece a los estudiantes la oportunidad de hacer voluntariado en un huerto escolar abonado con composta. Así cumplen con las 40 horas combinadas de labor comunitaria y el programa de Contacto Verde.

    “Es divertido pues podrías tener tu alimento”, dijo Shadriana, de séptimo grado.