El juey común o cangrejo de tierra (Cardisoma guanhumi) es uno de los
manjares más apreciados en la mesa de los puertorriqueños. No obstante, esta
especie ha mermado a través de los años por la destrucción de su hábitat, la
deforestación y desarrollo en la costa, la sobre pesca y los cambios
climáticos. Durante el desarrollo agrícola en Puerto Rico este cangrejo fue
considerado una plaga pues se alimentaba de los retoños de la caña de azúcar
en las siembras cerca de la costa. Estos eran envenenados con fósforo
inorgánico y pesticidas como la Aldrina. Hoy día ha cambiado pues la alta
demanda de su carne a llevado que esta especie sea protegida por el
Departamento de Recursos Naturales y Ambientales de Puerto Rico.El juey común es el cangrejo terrestre de mayor tamaño en Puerto Rico. Aunque vive cerca de la costa lo podemos encontrar hasta 5 millas tierra adentro. Estos cavan una cueva en la tierra hasta llegar al nivel freático pues necesitan de la presencia de agua. Dicha cueva puede tener unos seis pies de longitud. El cangrejo habita en un estanque de agua de unos dos litros que construye al final de la cueva. Es más activo durante la noche donde abandona la cueva en búsqueda de alimento que consiste principalmente en hojas y frutas como el coco aunque se puede alimentar de insectos, heces y otros organismos. Aunque habita tierra adentro, la hembra depende del mar para el desove. Las
famosas “corridas” o “derrotas” de las que hablan los pecadores de esta
especie se refieren a la migración de las hembras hacia el mar – en los
meses de mayo a septiembre- para depositar de 300,000 700,0000 diminutos
huevos. La larva que nace del huevo necesita pasar parte de su desarrollo en
la salinidad del mar - aunque al cabo de unos 45 días - se transforma en un
pequeño cangrejo que migrará a tierras más altas. Durante esta época la
especie se encuentra muy vulnerable a la captura furtiva y a la depredación
por aves como la yaboa común (Nycticorax nycticorax) y la yaboa real (Nycticorax
violacea). Más aun, estructuras construidas en la costa podrían obstaculizar
el paso o más bien los corredores migratorios de esta especie hacia el mar.El Reglamento de Pesca de Puerto Rico establece los procedimientos y vedas para la captura del juey común con el fin de proteger y perpetuar su pesca. En el mismo se establece lo siguiente: 1. Se prohíbe la pesca y venta del juey común cuyo tamaño sea menor de dos y media (2.5) pulgadas (64 mm) de ancho de carapacho. 2. Se prohíbe la captura del juey común cuando se encuentre en los terrenos de áreas designadas como reservas naturales y en las áreas bajo la administración del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales. 3. Se prohíbe la captura durante el periodo de veda, del 15 de julio hasta el 15 de octubre de cada año o durante el tiempo que el Secretario del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales determine. Todo pescador o vendedor deberá disponer de la existencia de estás, antes de que comience la veda. Las personas que importen esta especie, deberán demostrarlo mediante recibo de compra. 4. Se prohíbe la utilización de una pala o cualquier otro instrumento que destruya su cueva para la captura. Toda persona que viole estas prohibiciones estará en plena violación al reglamento y se expone a multas administrativas y confiscación de equipo. La Acción HW-9 del Plan Integral de Manejo y Conservación del Estuario de la Bahía de San Juan recomienda establecer medidas de manejo para el juey común dentro del sistema del Estuario de la Bahía de San Juan. Una de las estrategias para alcanzar este objetivo es la colocación de rótulos para educar a los pescadores y al público en general sobre la reglamentación y prohibiciones de la pesca de jueyes. .
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El juey común o cangrejo de tierra (Cardisoma guanhumi) es uno de los
manjares más apreciados en la mesa de los puertorriqueños. No obstante, esta
especie ha mermado a través de los años por la destrucción de su hábitat, la
deforestación y desarrollo en la costa, la sobre pesca y los cambios
climáticos. Durante el desarrollo agrícola en Puerto Rico este cangrejo fue
considerado una plaga pues se alimentaba de los retoños de la caña de azúcar
en las siembras cerca de la costa. Estos eran envenenados con fósforo
inorgánico y pesticidas como la Aldrina. Hoy día ha cambiado pues la alta
demanda de su carne a llevado que esta especie sea protegida por el
Departamento de Recursos Naturales y Ambientales de Puerto Rico.
Aunque habita tierra adentro, la hembra depende del mar para el desove. Las
famosas “corridas” o “derrotas” de las que hablan los pecadores de esta
especie se refieren a la migración de las hembras hacia el mar – en los
meses de mayo a septiembre- para depositar de 300,000 700,0000 diminutos
huevos. La larva que nace del huevo necesita pasar parte de su desarrollo en
la salinidad del mar - aunque al cabo de unos 45 días - se transforma en un
pequeño cangrejo que migrará a tierras más altas. Durante esta época la
especie se encuentra muy vulnerable a la captura furtiva y a la depredación
por aves como la yaboa común (Nycticorax nycticorax) y la yaboa real (Nycticorax
violacea). Más aun, estructuras construidas en la costa podrían obstaculizar
el paso o más bien los corredores migratorios de esta especie hacia el mar.
• Son crustáceos marinos semi-terrestres que habitan la zona entre mareas.
• Crustáceo de cinco pares de patas especializadas.
